“NO SE PUEDE FORMAR EL CARÁCTER Y EL VALOR DEL HOMBRE QUITÁNDOLE SU INDEPENDENCIA, SU LIBERTAD Y SU INICIATIVA”.Abraham Lincoln
La semana pasada, hablamos de la importancia de asumir actitudes revestidas de valores humanos frente a las situaciones que puedan presentarse en la vida. Actuaciones de este tipo, se convierte en Prioridad social. A diario vemos en nuestro país hechos muy alarmantes. Ver niños fotografiados con su rostro cubierto y portando armas de guerra, Niñas de 12 años embarazadas, niños asesinados o maltratados físicamente por sus padres, Niños abandonados, abortos provocados, violencia familiar. Todos Síntomas de descomposición social, se debe realizar un diagnostico ajustado y veraz que permita el tratamiento adecuado. Un Panorama social complicado, con una trama enredada e infinita que asusta y con pinceladas escalofriantes marca y fustiga a la conciencia social y política, obligada a enfrentarlo y a buscar respuestas.Hay conciencia de lo que pasa. ¿Por qué hacernos los “desentendidos”? Hay que actuar. Desde lo personal hasta lo institucional. Cada quien a contribuir a solucionar lo que nos está pasando como sociedad. Los Políticos de turno, a recoger la basura discriminatoria que nos han impuesto hasta ahora, en aras de convencer y convencerse de que una ideología es la mejor y la otra es la peor, se afanan y ufanan por sus accionares, mintiendo al hombre, echándolo a un lado, despreciando sus derechos, manipulándolo, desgarrando su existencia, abriendo más la brecha que prometieron cerrar. Desde la esferas de la educación, Primaria, Secundaria, universitaria, que hasta ahora son y han sido pilar, clarín de conciencia y libertad; asumir la formación integra del hombre para la sociedad, para la vida, para el servicio, para ayudar. Que no solo prive la formación académica, mas bien, involucrarla con compromiso ético, vestirla de Valores humanos y entregarlo a la sociedad como un ser útil y constructor. Muchas Instituciones educativas, muchos Maestros y Profesores, están llamados a despojarse de las presiones políticas, de las “obligaciones” politiqueras, del verbo ideológico contumaz, de la adulancia como norma de conducta ante los jefes – que no es más que el auto desprecio de sus logros-, despojarse de los vicios, para reencontrarse con sus obligaciones éticas y profesionales. Es real. En muchos discursos escuchados en los actos del Día del Educador, quedó demostrado. Ha sido tan artero, el gobierno de turno, que una fecha tan importante para la historia contemporánea de Venezuela, como la celebración del 23 de enero, pasó por debajo de la mesa. Tratan de reescribir la historia a como dé lugar. La “celebración” del 4 de febrero, será un ejemplo de lo expuesto. La Familia debe tener un lugar exclusivo en las Instituciones Educativas. Ellas deben influir, incidir, orientar, contribuir, ayudar, tomar de la mano a la familia. Ese esfuerzo con estrategias adecuadas, rendirá frutos positivos. Necesitamos una buena política social, capaz de centrar sus inversiones en la familia, desde su origen hasta que demuestren autonomía y compromiso en el dinamismo social subsecuente.La reconstrucción del país, debe basarse en lo humano. Es un compromiso ineludible. Caso contrario la descomposición social será mayúscula. Las Instituciones religiosas deben asumir un papel preponderante en todas las estrategias a ejercer para reivindicar la maltratada sociedad venezolana. No se trata solo de medidas económicas y políticas, la situación amerita un extra de índole humanitario y hacia allá debemos marchar todos.El futuro esperanzado de un país que ha demostrado históricamente, luchas libertarias, devolverá su mirada agradecida a quien haya extendido su mano y puesto su hombro para la construcción de la Paz, Justicia, Solidaridad, compromiso y libertad social. El Compromiso es de todos.
Dr. Harold F Dávila G



