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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Crónica Adolescente o Sociedad Frustrada.

Dr. Harold F. Dávila G “ Cada Vez que nace un niño, Dios renueva su esperanza en el Hombre” Juan Pablo II   Su cara de niña destacaba entre las ocupantes de las 8 camas de hospitalización. Su rostro infantil dibujaba un rictus de cansancio y angustia que no encajaba. Luego de 22 horas de una fuerte jornada, que hora a hora la sorprendía, yacía acostada, callada, asustada y sola. Solo 14 años,  de los cuales los últimos nueve meses, se había adelantado a una misión sagrada exclusiva para una mujer: SER MADRE.  En ese lapso se convirtió en un libro de obstetricia: Amenaza de aborto en 2 oportunidades, placenta previa, amenaza de parto pre termino, 3 Infecciones urinarias, bebe con retardo en el crecimiento, anemia, ruptura prematura de membranas, pre eclampsia leve,  trabajo de parto de 8 horas por el empeño del especialista de la guardia en que “si paría”, hasta que terminó a la 1 am en un quirófano para una cesárea de emergencia,  con un bebe que se resistió a ser reanimado y que  terminó en la Unidad de cuidados Intensivos Neonatales. Toda una cruenta faena.   Quizás, ésta crónica, lejos de ser exagerada, es una nítida fotografía de la realidad que se plasma en una embarazada adolescente. Un verdadero problema de salud, consecuencia de una sociedad que sufre un continuo deterioro de valores y que está relacionado con familias disgregadas y de bajos recursos, sin eximir ésta condición la afectación de cualquier estrato social.  Venezuela es el País de Suramérica con mayor tasa de embarazo en adolescente y el tercero en todo el continente detrás de Nicaragua y Republica Dominicana. En nuestro País, 91 de cada 1000 gestantes son embarazos en menores de 18 años. Las complicaciones relacionadas con el embarazo representan la tercera causa de muerte en mujeres  de 15 a 19ª y la edad media de iniciación sexual ha sido estimada entre 12 y 14ª, a demás la poca información por la inexistencia de programas destinados a crear conciencia sobre la situación, se convierte en un verdadero caldo de cultivo para los embarazos en adolescentes. Los medios de comunicación, en sus diversas expresiones , (TV, Cine, Prensa escrita, entre otros) , mensajes que el núcleo familiar inculca irresponsablemente para reforzar roles de género (por ejemplo, a los niños;”Pa quien es esa palomita” y celebrar su respuesta y a las niñas “vestirlas de mujer”  y exhibirlas, violencia familiar, entre otros), programas educativos, tanto para docentes, personal administrativo, obrero y estudiantes, eximidos de una verdadera orientación en los valores que debe tener la sexualidad humana. Programas de salud, con múltiples y fallidos intentos para dar respuestas efectivas a la situación y respuestas políticas irrisorias y populistas alejadas de la realidad del tema en cuestión siguen contribuyendo decididamente a mantener el Embarazo Adolescente en un problema latente al que debe buscarse en forma seria, planificada y efectiva, herramientas que permitan ir superando sus consecuencias y evitando su comparecencia ante el concierto social nacional.  Es un tema de variadas y multicolores aristas, que ha dado pie a documentadas e ilustradas literaturas,  a conjuradas posiciones religiosas y a juicios humanos descontextualizados.Mientras hago estas consideraciones, la niña de 14 años, se dispone a pasar su segunda noche en esa sala de hospitalización, callada, triste, viva, sola, con los ojos abiertos buscando a Dios, que la sostuvo en su brazos, pero que ahora está en la Unidad de Cuidados Intensivos neonatales.

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